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viernes, 29 de mayo de 2015
martes, 26 de mayo de 2015
La nave de los locos
En sociología vimos una película llamada " La nave de los locos" por lo que tuvimos que responder una serie de preguntas relacionadas con la misma.
1)
La película “La nave de los locos” situada en la
Patagonia Argentina cuenta como un personaje llamado “Pilcuman” proveniente de
la tribu mapuche, es encarcelado y sometido a un juicio por incendiar parte del
hotel turístico de Agustín Márquez, que se encontraba por encima de un
cementerio mapuche. Ningún familiar o miembro de esta misma tribu muestra interés alguno sobre esta problemática
por lo que Laura se convierte en su abogada y decide defenderlo. Durante este
periodo, Pilcuman se enfrenta a diversas acusaciones, denigraciones y a la
fuerte intolerancia de los ciudadanos que no aceptan que tenga un cultura
diferente.
2)
El
etnocentrismo es una actitud que consiste en considerar al grupo o
cultura propia como superior, y es despreciativo respecto a otros grupos y
culturas. Es decir ofrece una imagen negativa y deformada de las otras
culturas. Podemos ver esto en el momento en el que Pilcuman recibe una serie de
denigraciones por parte del abogado de Agustín Marquez, quien cree que por
tener una religión diferente a la suya no tiene la posibilidad de reclamar sus
pertenencias y ni derecho a opinar. Por el contrario el relativismo cultural es la actitud o
punto de vista por el que se analiza el mundo de acuerdo con los parámetros
propios de cada cultura, un ejemplo es cuando Laura es mal vista por la
sociedad por tener la voluntad de defender a Pilcuman y también defender los
criterios de la religión mapuche, sabiendo que los ciudadanos podrían ponerse
en su contra.
4)
La cultura de los tobas era funcional a sus
costumbres y tradiciones: vivían en habitaciones de leños recubiertas de paja,
habitáculos que solían medir unos dos metros de diámetro. Fabricaban objetos de
cerámica, cestería y tejidos con finalidad principalmente utilitaria.
Durante los meses cálidos casi no usaban
vestimenta a excepción de simples taparrabos.
En los períodos frescos usaban ropas más complejas y en ocasión de sus
celebraciones rituales se adornaban. De este modo poseían un vestido
llamado poto confeccionado con fibras de caraguatá,
cuero y tras la irrupción española, con algodón.
También durante los períodos fríos llegaban
a abrigarse con ponchos. Los varones adultos adornaban sus cabezas con
el opaga especie de tocado realizado con plumas y cuerdas
de caraguatá.
Mujeres y varones se adornaban con onguaghachik es decir con
pulseras que originalmente se confeccionaban usando dientes y uñas de animales,
semillas, plumas, valvas o conchas y cócleas o caracoles (al parecer para
obtener algunos de estos elementos practicaban comercio de trueque con
otras etnias) De confección semejante a estas pulseras eran los colaq o
collares. En cuanto a los nallaghachik estos eran adornos
eminentemente festivos, muy coloridos, compuestos con plumas, flores y hojas.
Uno de los reclamos de estos pueblos es la
escases de alimentos y la falta de tierra que fue usurpada por el estado.
5)
el NGUILLATUN es una ceremonia de rogativa,el machitún, ritual de sanación, el
wentripantu es la celebración del año nuevo. Para el nguillatun, se necesita un
lugar especialmente dispuesto para este fin. En su centro se instala el rewe y
a su alrededor los participantes. Dura un minimo de dos días y un máximo de
cuatro.
En
algunas zonas de la Araucanía se realizan cada dos,tres o cuatro años, según
las necesidades. La rogativa es por diversos motivos; el climas, las cosechas,
para evitar las enfermedades o para lograr la abundancia de alimentos.
Durante
la ceremonia se realizan bailes acompañados de diversas oraciones. Ademas se
sacrifica un animal, generalmente un cordero, por el npegin que es el director
del rito. Luego la sangre del animal sacrificado puede ser completamente
quemado en un fogón para ser consumido.
1)
La película “La nave de los locos” situada en la
Patagonia Argentina cuenta como un personaje llamado “Pilcuman” proveniente de
la tribu mapuche, es encarcelado y sometido a un juicio por incendiar parte del
hotel turístico de Agustín Márquez, que se encontraba por encima de un
cementerio mapuche. Ningún familiar o miembro de esta misma tribu muestra interés alguno sobre esta problemática
por lo que Laura se convierte en su abogada y decide defenderlo. Durante este
periodo, Pilcuman se enfrenta a diversas acusaciones, denigraciones y a la
fuerte intolerancia de los ciudadanos que no aceptan que tenga un cultura
diferente.
2)
El
etnocentrismo es una actitud que consiste en considerar al grupo o
cultura propia como superior, y es despreciativo respecto a otros grupos y
culturas. Es decir ofrece una imagen negativa y deformada de las otras
culturas. Podemos ver esto en el momento en el que Pilcuman recibe una serie de
denigraciones por parte del abogado de Agustín Marquez, quien cree que por
tener una religión diferente a la suya no tiene la posibilidad de reclamar sus
pertenencias y ni derecho a opinar. Por el contrario el relativismo cultural es la actitud o
punto de vista por el que se analiza el mundo de acuerdo con los parámetros
propios de cada cultura, un ejemplo es cuando Laura es mal vista por la
sociedad por tener la voluntad de defender a Pilcuman y también defender los
criterios de la religión mapuche, sabiendo que los ciudadanos podrían ponerse
en su contra.
4)
La cultura de los tobas era funcional a sus
costumbres y tradiciones: vivían en habitaciones de leños recubiertas de paja,
habitáculos que solían medir unos dos metros de diámetro. Fabricaban objetos de
cerámica, cestería y tejidos con finalidad principalmente utilitaria.
Durante los meses cálidos casi no usaban
vestimenta a excepción de simples taparrabos.
En los períodos frescos usaban ropas más complejas y en ocasión de sus
celebraciones rituales se adornaban. De este modo poseían un vestido
llamado poto confeccionado con fibras de caraguatá,
cuero y tras la irrupción española, con algodón.
También durante los períodos fríos llegaban
a abrigarse con ponchos. Los varones adultos adornaban sus cabezas con
el opaga especie de tocado realizado con plumas y cuerdas
de caraguatá.
Mujeres y varones se adornaban con onguaghachik es decir con
pulseras que originalmente se confeccionaban usando dientes y uñas de animales,
semillas, plumas, valvas o conchas y cócleas o caracoles (al parecer para
obtener algunos de estos elementos practicaban comercio de trueque con
otras etnias) De confección semejante a estas pulseras eran los colaq o
collares. En cuanto a los nallaghachik estos eran adornos
eminentemente festivos, muy coloridos, compuestos con plumas, flores y hojas.
Uno de los reclamos de estos pueblos es la
escases de alimentos y la falta de tierra que fue usurpada por el estado.
5)
el NGUILLATUN es una ceremonia de rogativa,el machitún, ritual de sanación, el
wentripantu es la celebración del año nuevo. Para el nguillatun, se necesita un
lugar especialmente dispuesto para este fin. En su centro se instala el rewe y
a su alrededor los participantes. Dura un minimo de dos días y un máximo de
cuatro.
En
algunas zonas de la Araucanía se realizan cada dos,tres o cuatro años, según
las necesidades. La rogativa es por diversos motivos; el climas, las cosechas,
para evitar las enfermedades o para lograr la abundancia de alimentos.
Durante
la ceremonia se realizan bailes acompañados de diversas oraciones. Ademas se
sacrifica un animal, generalmente un cordero, por el npegin que es el director
del rito. Luego la sangre del animal sacrificado puede ser completamente
quemado en un fogón para ser consumido.
viernes, 10 de abril de 2015
Las drogas
En la siguiente nota periodisca encontramos como el sociólogo Mariano Grondonna haba acerca de las drogas en cuanto a los jóvenes, educación entre otros.
Jueves 18 de diciembre de 2014 | Publicado en edición impresa
¿Es la ampliación del consumo de drogas en nuestro propio territorio un nuevo capítulo inquietante en materia de inseguridad de los argentinos? ¿Es la difusión de la droga el nuevo peligro que nos amenaza?
Digamos de ella, por lo pronto, que reúne varios méritos para hacerse temer. Su difusión ha sido rápida, sobre todo entre los jóvenes. A su rapidez se ha venido a sumar el secreto o el semisecreto de la clandestinidad. ¿Es el consumo de drogas inconfesable? No lo es quizá para los amigos, pero ¿lo es para los padres o al menos para aquellos padres que presumen de "modernos" por haber abandonado la disciplina, el costo de la observancia, que es una carga antes de convertirse en un beneficio que los hijos, con el tiempo, apreciarán? ¿Cuántas de nuestras fallas de carácter, desde otro ángulo, se han transmitido a nuestros descendientes? ¿De qué hemos sido responsables? ¿Qué podríamos haber evitado?
La educación, desde otro ángulo, también es la prevención de aquellos peligros que debiéramos evitar a nuestros jóvenes gracias a nuestras propias experiencias, gracias a nuestro propio aprendizaje en el largo y sinuoso camino del error.
Habíamos dicho que el hombre es, por lo pronto, un ser errante, pero no sólo porque yerra, sino porque, precisamente a causa de que yerra, es capaz de aprender de sus errores. En la secuencia cognitiva del ser humano primero viene el error porque es a partir de éste que comienza el aprendizaje. En los más recientes estudios que se han dedicado al éxito, los verdaderos triunfadores resultan aquellos que han osado errar más, es decir que le han perdido el miedo a errar cuantas veces fuera necesario.
Así las cosas, la clave del éxito viene a ser la insistencia en el error hasta que amanezca la solución que andábamos buscando. El secreto de las trayectorias logradas no vendría a ser, según esta secuencia, el acierto quizá casual, sino la insistencia en el error, hasta que podamos superarlo. El ideal del investigador no tendría que ser, por lo tanto, acertar de vez en vez, sino errar y errar hasta encontrar, para insistir de inmediato en la misma secuencia. Lo que pasa es que el encuentro del acierto es tan gratificante que nos hace olvidar lo que vino antes, como si lo importante fuera el parto y no los dolores que lo precedieron.
Quizá lo que habría que subrayar aquí es que lo que más importa en la vida es la convicción que alimenta a las empresas humanas. Algunas de ellas resultarán fallidas y otras, no. Podría verse a la historia en tal sentido como una sucesión insistente de tentativas de cambio. El mundo en el cual vivimos ha resultado de la policromía de estas vivencias. Y seguiremos insistiendo. A lo mejor lo que nos preguntaría el hacedor al fin de nuestra existencia no sería si acertamos o no, sino si les fuimos fieles a nuestras creencias, estuvieran ellas acertadas o no, porque el hilo de la historia también se alimenta con nuestras derrotas.
Así vamos llegando al fin de esta suerte de confesión sobre la índole de la vida a una pregunta a lo mejor fundamental: ¿a qué hemos dedicado nuestra vida? ¿A ser o a parecer? La autenticidad de nuestras respuestas incluye la autenticidad del error. Porque el error, consciente o no, es parte de nuestra biografía.
En el contexto de estas preguntas existenciales, ¿qué lugar ocuparían nuestros valores? ¿Qué lugar les adjudicaríamos, por ejemplo, a la patria, a la vocación, a la familia, a nosotros mismos? En suma, ¿a nuestros aciertos y a nuestros errores?
Quizá la vara de esta confesión no tendría que ser tanto nuestra predisposición a errar o a acertar, sino nuestra pertenencia a un país y a un tiempo, a nuestro compromiso con lo que somos o con lo que queremos ser, pero tal vez nuestro destino esté íntimamente ligado a lo que vamos a ser.
En definitiva, nuestra nación es un misterio que nos pertenece y al cual le pertenecemos. Una sola determinación, en cualquier caso, nos honra: queremos vivir a la altura de ella.
Jueves 18 de diciembre de 2014 | Publicado en edición impresa
La seguridad de un país puede estar sometida a un doble desafío si concurren dos causas independientes de inseguridad que, interactuando, se complementan. Una de ellas es que el propio país sea en sí mismo inseguro. La otra es que ese país ya de por sí inseguro reciba una importante agresión adicional para la cual no estaba preparado. "Sobre llovido mojado", dice el refrán.
Habría que preguntarse si el consumo de drogas no ha alcanzado ya el umbral de este segundo desafío. Si nuestra estructura de seguridad ya es por sí misma deficiente, diríamos que somos un país, por lo pronto, subseguro. Pero nos convertiríamos en un país subseguro y además inseguro si a nuestra insuficiente preparación en materia de seguridad se sumara algún otro desafío a nuestra seguridad que estallara de improviso, porque no lo habíamos tenido oportunamente en cuenta.¿Es la ampliación del consumo de drogas en nuestro propio territorio un nuevo capítulo inquietante en materia de inseguridad de los argentinos? ¿Es la difusión de la droga el nuevo peligro que nos amenaza?
Digamos de ella, por lo pronto, que reúne varios méritos para hacerse temer. Su difusión ha sido rápida, sobre todo entre los jóvenes. A su rapidez se ha venido a sumar el secreto o el semisecreto de la clandestinidad. ¿Es el consumo de drogas inconfesable? No lo es quizá para los amigos, pero ¿lo es para los padres o al menos para aquellos padres que presumen de "modernos" por haber abandonado la disciplina, el costo de la observancia, que es una carga antes de convertirse en un beneficio que los hijos, con el tiempo, apreciarán? ¿Cuántas de nuestras fallas de carácter, desde otro ángulo, se han transmitido a nuestros descendientes? ¿De qué hemos sido responsables? ¿Qué podríamos haber evitado?
La educación, desde otro ángulo, también es la prevención de aquellos peligros que debiéramos evitar a nuestros jóvenes gracias a nuestras propias experiencias, gracias a nuestro propio aprendizaje en el largo y sinuoso camino del error.
Habíamos dicho que el hombre es, por lo pronto, un ser errante, pero no sólo porque yerra, sino porque, precisamente a causa de que yerra, es capaz de aprender de sus errores. En la secuencia cognitiva del ser humano primero viene el error porque es a partir de éste que comienza el aprendizaje. En los más recientes estudios que se han dedicado al éxito, los verdaderos triunfadores resultan aquellos que han osado errar más, es decir que le han perdido el miedo a errar cuantas veces fuera necesario.
Así las cosas, la clave del éxito viene a ser la insistencia en el error hasta que amanezca la solución que andábamos buscando. El secreto de las trayectorias logradas no vendría a ser, según esta secuencia, el acierto quizá casual, sino la insistencia en el error, hasta que podamos superarlo. El ideal del investigador no tendría que ser, por lo tanto, acertar de vez en vez, sino errar y errar hasta encontrar, para insistir de inmediato en la misma secuencia. Lo que pasa es que el encuentro del acierto es tan gratificante que nos hace olvidar lo que vino antes, como si lo importante fuera el parto y no los dolores que lo precedieron.
Quizá lo que habría que subrayar aquí es que lo que más importa en la vida es la convicción que alimenta a las empresas humanas. Algunas de ellas resultarán fallidas y otras, no. Podría verse a la historia en tal sentido como una sucesión insistente de tentativas de cambio. El mundo en el cual vivimos ha resultado de la policromía de estas vivencias. Y seguiremos insistiendo. A lo mejor lo que nos preguntaría el hacedor al fin de nuestra existencia no sería si acertamos o no, sino si les fuimos fieles a nuestras creencias, estuvieran ellas acertadas o no, porque el hilo de la historia también se alimenta con nuestras derrotas.
Así vamos llegando al fin de esta suerte de confesión sobre la índole de la vida a una pregunta a lo mejor fundamental: ¿a qué hemos dedicado nuestra vida? ¿A ser o a parecer? La autenticidad de nuestras respuestas incluye la autenticidad del error. Porque el error, consciente o no, es parte de nuestra biografía.
En el contexto de estas preguntas existenciales, ¿qué lugar ocuparían nuestros valores? ¿Qué lugar les adjudicaríamos, por ejemplo, a la patria, a la vocación, a la familia, a nosotros mismos? En suma, ¿a nuestros aciertos y a nuestros errores?
Quizá la vara de esta confesión no tendría que ser tanto nuestra predisposición a errar o a acertar, sino nuestra pertenencia a un país y a un tiempo, a nuestro compromiso con lo que somos o con lo que queremos ser, pero tal vez nuestro destino esté íntimamente ligado a lo que vamos a ser.
En definitiva, nuestra nación es un misterio que nos pertenece y al cual le pertenecemos. Una sola determinación, en cualquier caso, nos honra: queremos vivir a la altura de ella.
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