Mostrando entradas con la etiqueta sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociales. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2015

Fashion trends




By theend of the First World War, women were used to their freedom and independence, Corsets became a thing of the past. A designer calles "Coco" Channel predominated that decade
The consummate image of the 1920s, the flapper, did not fully emerge until 1926. This style promoted modernity and reckless rebellion. Women used short hair and short dresses that shows their limbs, and they applied makeup, smoked with long cigarette holders, and drank in public. Since the straight shift dresses were simple to make at home, flapper style was more attainable for the masses.
The Wall Street Crash of 1929 kicked off the Great Depression, from which the general public escaped through Hollywood. The movies became the new glamorous medium for fashion. Also clothing became more functional and with square shoulders. Techniques for mass production of uniforms carried over into the creation of ready to wear fashion.
Once thar the second world war was underway, clothes became even more restrained. Cloth was severely rationed. Uniforms were commonly seen in public.
In the enden of the second World War a new designer Christian Dior rebelled against the austerity of the time and produced an extravagant design of a fitted jacket with a cinched waist and a full calf ength skirt using ten to eighty yards of fabric.  This style, that was called "New Look," would prove to be a turning point in the postwar. Dior's designs became extremely popular, as women
were longing to dress femininely and frivolously again.
Chanel countered the voluminous  minous look with boxy suits and slim skirts in tweed
Synthetic fabrics became more  widely used because they were  affordable and easy to maintain. A consumer market was born, and for the first time,teenagers became a force in the fashion market as a result of influences such as music and film.
While the 1950s introduced teenagers to fashion and society in general, the youth were the leaders of the sixties, which was a colorful decade in many ways. Two subcultures of young British people, the Mods and Rockers, were at odds. The Rockers tended to wear clothes like black leather jackets, whereas the Mods were more stylish and bohemian. By 1966, designer Mary Quant popularized the miniskirt which appealed to bold young women.
America's answer was the hippie movement. This youth subculture created trends like bell-bottom jeans and tie-dyed shirts.
Fashion icons included the understated Jackie Kennedy and the creation of the supermodel, the most famous one being Twiggy. Men wanted to dress like the Beatles.the 1970s increased ease of travel meant that fashion had more global, ethnic inspirations.  The disco dance craze led to widespread use of polyester, which was ideal for creating tight, stretchy clothing that shone under disco lighting.  These flashy styles reflected the social revolution and openness that defined the decade.  The late seventies gave rise to punk, an anti-fashion anarchistic movement.
Materialism defined the 1980s, as the western world experienced an economic boom.  The power suit became a symbol of the eighties, especially after John Molloy argued in his book Women’s Dress for Success that women would need such a suit to climb the corporate ladder.  People flaunted designer brands as symbols of wealth.  Increased use of credit cards encouraged spending.
The creation of MTV revolutionized the music industry by turning musicians into television stars who had the power to influence through fashion and visuals in addition to music. Princess Diana also became a  fashion icon during this time.


As technology made working from home more feasible and offices instituted “Casual Fridays,” fashion became more laidback and comfortable.  In contrast to the excessive consumerism,1990s style veered toward a more minimalist aesthetic with lots of black and neutral colors.The fashion industry blossomed the most in the United States, where Calvin Klein used overtly sexual. Grunge was an alternative rock subculture that began in Seattle and spawned a style of unkempt dressing.

viernes, 10 de abril de 2015

Las drogas

En la siguiente nota periodisca encontramos como el sociólogo Mariano Grondonna haba acerca de las drogas en cuanto a los jóvenes, educación entre otros. 



La droga, el nuevo peligro que nos amenaza

Opinión
 

La seguridad de un país puede estar sometida a un doble desafío si concurren dos causas independientes de inseguridad que, interactuando, se complementan. Una de ellas es que el propio país sea en sí mismo inseguro. La otra es que ese país ya de por sí inseguro reciba una importante agresión adicional para la cual no estaba preparado. "Sobre llovido mojado", dice el refrán.
Habría que preguntarse si el consumo de drogas no ha alcanzado ya el umbral de este segundo desafío. Si nuestra estructura de seguridad ya es por sí misma deficiente, diríamos que somos un país, por lo pronto, subseguro. Pero nos convertiríamos en un país subseguro y además inseguro si a nuestra insuficiente preparación en materia de seguridad se sumara algún otro desafío a nuestra seguridad que estallara de improviso, porque no lo habíamos tenido oportunamente en cuenta.
¿
Es la ampliación del consumo de drogas en nuestro propio territorio un nuevo capítulo inquietante en materia de inseguridad de los argentinos? ¿Es la difusión de la droga el nuevo peligro que nos amenaza?
Digamos de ella, por lo pronto, que reúne varios méritos para hacerse temer. Su difusión ha sido rápida, sobre todo entre los jóvenes. A su rapidez se ha venido a sumar el secreto o el semisecreto de la clandestinidad. ¿Es el consumo de drogas inconfesable? No lo es quizá para los amigos, pero ¿lo es para los padres o al menos para aquellos padres que presumen de "modernos" por haber abandonado la disciplina, el costo de la observancia, que es una carga antes de convertirse en un beneficio que los hijos, con el tiempo, apreciarán? ¿Cuántas de nuestras fallas de carácter, desde otro ángulo, se han transmitido a nuestros descendientes? ¿De qué hemos sido responsables? ¿Qué podríamos haber evitado?
La educación, desde otro ángulo, también es la prevención de aquellos peligros que debiéramos evitar a nuestros jóvenes gracias a nuestras propias experiencias, gracias a nuestro propio aprendizaje en el largo y sinuoso camino del error.
Habíamos dicho que el hombre es, por lo pronto, un ser errante, pero no sólo porque yerra, sino porque, precisamente a causa de que yerra, es capaz de aprender de sus errores. En la secuencia cognitiva del ser humano primero viene el error porque es a partir de éste que comienza el aprendizaje. En los más recientes estudios que se han dedicado al éxito, los verdaderos triunfadores resultan aquellos que han osado errar más, es decir que le han perdido el miedo a errar cuantas veces fuera necesario.
Así las cosas, la clave del éxito viene a ser la insistencia en el error hasta que amanezca la solución que andábamos buscando. El secreto de las trayectorias logradas no vendría a ser, según esta secuencia, el acierto quizá casual, sino la insistencia en el error, hasta que podamos superarlo. El ideal del investigador no tendría que ser, por lo tanto, acertar de vez en vez, sino errar y errar hasta encontrar, para insistir de inmediato en la misma secuencia. Lo que pasa es que el encuentro del acierto es tan gratificante que nos hace olvidar lo que vino antes, como si lo importante fuera el parto y no los dolores que lo precedieron.
Quizá lo que habría que subrayar aquí es que lo que más importa en la vida es la convicción que alimenta a las empresas humanas. Algunas de ellas resultarán fallidas y otras, no. Podría verse a la historia en tal sentido como una sucesión insistente de tentativas de cambio. El mundo en el cual vivimos ha resultado de la policromía de estas vivencias. Y seguiremos insistiendo. A lo mejor lo que nos preguntaría el hacedor al fin de nuestra existencia no sería si acertamos o no, sino si les fuimos fieles a nuestras creencias, estuvieran ellas acertadas o no, porque el hilo de la historia también se alimenta con nuestras derrotas.
Así vamos llegando al fin de esta suerte de confesión sobre la índole de la vida a una pregunta a lo mejor fundamental: ¿a qué hemos dedicado nuestra vida? ¿A ser o a parecer? La autenticidad de nuestras respuestas incluye la autenticidad del error. Porque el error, consciente o no, es parte de nuestra biografía.
En el contexto de estas preguntas existenciales, ¿qué lugar ocuparían nuestros valores? ¿Qué lugar les adjudicaríamos, por ejemplo, a la patria, a la vocación, a la familia, a nosotros mismos? En suma, ¿a nuestros aciertos y a nuestros errores?
Quizá la vara de esta confesión no tendría que ser tanto nuestra predisposición a errar o a acertar, sino nuestra pertenencia a un país y a un tiempo, a nuestro compromiso con lo que somos o con lo que queremos ser, pero tal vez nuestro destino esté íntimamente ligado a lo que vamos a ser.
En definitiva, nuestra nación es un misterio que nos pertenece y al cual le pertenecemos. Una sola determinación, en cualquier caso, nos honra: queremos vivir a la altura de ella.